Reanudación de Funcionamiento

Estimados Padres y/o Apoderados:

 

Tenemos el agrado de comunicarles que el día de mañana Martes 28 de febrero reanudaremos nuestros servicios en horario normal de 08:oo a 19:00 horas, los esperamos en la alegría de siempre.

 

Atte.

 

Miriam Carillo.

Directora

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Suspención de funcionamiento

Estimados Padres y/o Apoderados:

Informamos a ustedes que lamentablemente nuestra Sala Cuna y Jardín Infantil Venadito, no se encontrará en funcionamiento este Lunes 27 de febrero, debido a que nuestras instalaciones se encuentran ubicadas dentro de las 30 comunas afectadas por el generalizado corte de agua por parte de la compañía Aguas Andinas, cualquier decisión respecto al día martes, les estaremos informado.

Lamentamos los inconvenientes que esta situación les pueda causar pero sin agua no podemos cumplir con las condiciones higiénicas que se me merecen nuestros niños y nuestros trabajadores. Agradecemos su comprensión.

Saluda cordialmente,

Miriam Carrillo

Directora

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¿MORDER?

¿MORDER?
Morder es una conducta muy común en los niños pequeños. Las razones por las que los niños muerden a otros varían de niño a niño.
Es algo natural que los niños de alrededor de un año de edad muerdan a sus padres o a cualquier otra persona que esté al alcance. En la mayoría de los casos, los niños de esta edad muerden para aliviar la presión que sienten en las encías debido a la dentición.
Las mordeduras que no son causadas por la dentición pueden convertirse en un problema de conducta en los niños de 18 a 30 meses de edad. Los niños de esta edad no son conscientes del dolor que las mordeduras causan a otros niños y a los adultos.
Aunque es común que los niños muerdan cuando están jugando, este comportamiento necesita atención inmediata. Los mordiscos, además de ser dolorosos, pueden causar peleas entre compañeros de juego. Los niños que muerden también corren el riesgo de ser aislados por sus compañeros.
Los niños pequeños a menudo muerden como consecuencia de la frustración, el enojo, o la agitación. Es importante que los padres y las personas que cuidan a los niños estén alerta a estas situaciones para entender la causa de este comportamiento.
Tómese el tiempo para buscar patrones en el ambiente del niño que muerde y el estado emocional en cada episodio. ¿Tiene el niño siempre la misma persona que lo cuida? ¿Está el niño, simplemente agotado, o tiene hambre? Esté preparado para intervenir de inmediato, pero con cuidado. Enseñar a los niños formas apropiadas para la edad, para controlarse a sí mismos, promueve el desarrollo de la confianza y la autoestima. Podemos guiar a los niños hacia el auto-control y a que dejen de morder. La clave es entender – para ambos, adultos y niños.
Los niños que muerden a otros pueden lastimar a sus compañeros, además de perturbar a padres, madres y maestros. Los compañeros tal vez eviten a los niños que muerden, y los adultos pueden aislarlos. Entonces, ¿por qué muerden los niños? Y ¿cómo podemos cambiar esta conducta?
Motivos por los cuales los niños muerden
Los bebés probablemente muerden a fin de explorar objetos, hacer experimentos, expresar que están emocionados, o aliviar el dolor de la dentición.
Los niños de entre un año y medio y tres años de edad muerden con más frecuencia. Los niños de esta edad pueden morder para expresar su frustración ya que todavía a no dominan el uso de palabras para expresar sus sentimientos. También pueden morder para llamar la atención, para controlar una situación o para imitar a otros que muerden.
Los niños prescolares muerden para defenderse a sí mismos o para expresar el enojo o la frustración. Sin embargo, para los 3 años de edad, la mayoría a de los niños puede comunicar sus sentimientos y necesidades sin morder. El que un niño de 3 años o mayor muerda con frecuencia puede indicar un problema serio de la conducta. Los padres y madres deben discutir este comportamiento con el cuidador del niño o con un consejero.
Maneras de responder a las mordidas
Intervenga inmediatamente para poner fin a las mordidas. Diga claramente: “¡No debemos morder! No quiero que tú muerdas a nadie porque les duele, ni quiero que nadie te muerda a ti tampoco.” No enfoque la atención en el niño que ha mordido, sino en la víctima. Quite al niño que ha mordido de la situación mientras se le está dando primeros auxilios a la víctima y se la consuela.
Si un bebé ha mordido, dele un objeto seguro para la dentición.
A un niño de entre 1 y 4 años de edad, enséñele palabras a utilizar para expresar sentimientos o necesidades: “MARÍA, dile a MARTIN que no te quite los bloques. Me puedes pedir ayuda a mí si la necesitas. ¡No lo muerdas!”
No muerda al niño en retribución. Sirva usted de modelo de la conducta que quiere ver en un niño. Mantenga alejado de otros al niño que ha mordido todo el tiempo que se mantenga perturbado o enojado.
Acciones para prevenir las mordidas en el futuro
Evite clasificar a un niño como ‘el que muerde’. Esté atento a la conducta positiva y recompénsela prestando atención al niño. “DANIEL, ¿puedo sentarme contigo por un ratito? Será divertido ver lo que estás construyendo.”
Asegúrese de incluir en las rutinas del niño suficiente tiempo para el descanso, la alimentación y el agua adecuados.
Evite que muchos niños de 1 y 2 años estén confinados sin suficiente espacio, e incluya actividades tanto estructuradas como no estructuradas.
Ayude a un niño a lidiar con el estrés. Los maestros y padres pueden colaborar para reasegurar a un niño cuya familia está experimentando un cambio importante. Anime al niño a expresar sus sentimientos con palabras, por medio del arte o con la actividad física, como golpeando barro para moldear o un juguete.
La comunicación con los padres y madres
Apunte en una tabla las incidencias de mordidas e informe de ellas a los padres de cada niño involucrado. La confidencialidad debe mantenerse de modo que no se les revele la identidad de un niño a los padres de otro.
Informe a los padres de las medidas que toman los maestros para lograr la seguridad de todos los niños.
Colabore con los padres del niño que muerde para que todos le respondan de la misma manera cuando muerde en casa o en la guardería.
Asegúrese de que todos los padres y madres estén al tanto de las reglas del programa de cuidado infantil relacionadas con las mordidas y otros comportamientos agresivos.
CUANDO EL NIÑO PEQUEÑO MUERDE
Por muchas razones, morder cosas es algo muy común en los niños pequeños. Cualquiera que sea la razón por la que el niño muerde, la mayoría de los padres lo encuentran preocupante y les parece algo terrible… ¡Quieren que el niño deje de hacerlo rápidamente! Entender las razones por las cuales el niño muerde cosas es el primer paso para prevenir que lo haga y para poder enseñar al niño otros comportamientos alternativos para no morder.
Fíjese cuando su niño esté enfrentándose a sentimientos de frustración y esté lista/o para intervenir. También es importante proporcionar al niño palabras que le ayuden a expresar sus sentimientos, como por ejemplo “¡Eso es mío!” o “¡No!, ¡No me empujes!”.
El mordedor experimental: No es raro que los bebés o niños pequeños muerdan para explorar el mundo que los rodea, incluyendo a la gente. Los bebés y los niños pequeños ponen muchos objetos en sus bocas para aprender más sobre ellos. Enseñe al niño que hay cosas que pueden morderse, como juguetes o comida, y que otras cosas no se pueden morder, como las personas o los animales. Otro ejemplo del mordedor experimental es el niño que quiere aprender sobre causas y efectos. El niño se pregunta, ‘¿Qué sucederá si muerdo a mi madre o a mi amigo?’ Proporcione al niño otras actividades para aprender sobre causas y efectos como juguetes y actividades.

El mordedor al que le están saliendo dientes: los bebés y los niños pequeños sienten una gran molestia cuando les están saliendo los dientes. Una respuesta natural es la aplicación de presión sobre sus encías al morder cosas. No es raro que un niño al que le están saliendo los dientes muerda la espalda o el pecho de otra persona para aliviar en parte el dolor que siente a causa del diente que le está saliendo. Proporcione al niño objetos adecuados que pueda morder, como bagels congelados, bollos para morder o juguetes para morder.
El mordedor social: Muchas veces un bebé o un niño pequeño muerde cuando está tratando de interaccionar con otro niño. Estos niños pequeños todavía no han desarrollado las habilidades sociales para poder indicar ‘Hola, quiero jugar contigo’ Por lo tanto, a veces se ponen en contacto con un amigo mordiéndole como forma de saludo. Vigile a su hijo de cerca para ayudarle a interaccionar de forma positiva con sus amigos.
El mordedor frustrado: Muchas veces los niños pequeños se enfrentan con situaciones frustrantes, como cuando un amigo les quita el juguete o como cuando papá no es capaz de responder a sus necesidades tan rápido como ellos querrían. Estos niños pequeños carecen de las habilidades sociales y emocionales suficientes como para poder arreglárselas con sus sentimientos de una forma aceptable. Carecen también de las habilidades lingüísticas suficientes como para poder expresar sus sentimientos. A esa edad, no es raro para un niño tratar de hacer frente a la frustración mordiendo cualquier cosa que se encuentre cerca.
El mordedor asustado: Algunos niños cuando sienten peligro responden mordiendo, como mecanismo de auto-defensa. Para algunos niños morder es una forma de sentir que ganan cierto control sobre sus vidas, especialmente cuando se sienten abrumados por el ambiente o los hechos que suceden en su vida. Proporcione al niño mucha atención y apoyo, ayúdele a entender que él y sus posesiones están a salvo.
El mordedor que imita: Una de las muchas formas que los niños tienen de aprender es imitando. Por lo tanto, no es raro para un niño, que después de observar a un amigo morder, trate de hacerlo él. Ofrezca al niño numerosos ejemplos de comportamiento dulce y cariñoso. Nunca muerda a un niño para demostrarle lo mal que se siente el ser mordido.
El mordedor en busca de atención: A los niños les encanta recibir atención, especialmente de los adultos. Cuando los padres prestan mucha atención a un comportamiento negativo, como el morder, el niño aprende que morder es una buena forma de ganarse la atención. Proporcione mucha atención positiva a su hijo pequeño cada día. También es importante minimizar la atención hacia comportamientos negativos como el morder.
El mordedor en busca de poder: los niños pequeños tienen una necesidad muy grande de independencia y control. Muchas veces la respuesta que el niño recibe por morder satisface sus necesidades. Proporcione muchas oportunidades a su hijo pequeño para que haga elecciones sencillas durante el día. Esto le ayudará al niño a sentir la sensación de control que necesita. También es importante reforzar los intentos de comportamiento social positivo que el niño haga durante el día.
Así como para en cualquier otra situación potencialmente peligrosa en la que intervengan niños, la clave está en prevenir. Los adultos deben observar activamente a los niños para prevenir que éstos muerdan; en los momentos en los que una vigilancia cercana no haya sido suficiente, el adulto debe intervenir lo más rápido y con la mayor calma posible.
Cuando se interviene antes de que la mordedura haya tenido lugar…….
• Hable con el niño empleando palabras como, “¡Ya veo que querías ese juguete!”
• Muestre paciencia y comprensión con la frustración que está experimentando el niño.
• Ofrezca soluciones como, “Aquí tenemos otro camión rojo. ¡Vamos a tomarlo!”
• Muestre formas alternativas de interactuar y diga algo como “A ella le gusta cuando le coges del brazo” Trate de estar centrado en el comportamiento positivo que quiere ver en su hijo sin recordarle el comportamiento negativo.
Cuando su hijo ha mordido…
Consuele al niño que ha sido mordido. Limpie la herida con agua y jabón. Proporcione un paquete de hielo para reducir el dolor y la hinchazón.
• De consuelo al niño que ha sido mordido, diciendo algo como, “¡Eso duele mucho, no te gusta cuando un amigo te muerde!”
• Aproxímese al niño que ha mordido con calma. Muchas veces el niño se siente abrumado y lleno de temores a causa de que ha mordido. También necesitan consuelo.
• Consuele al niño que ha mordido diciéndole algo como, “Se ve que estás triste porque la mordedura le ha hecho daño a tu amigo en el brazo.”
• Ayude a que el niño que ha mordido entienda cómo se siente su amigo animándole a que hable con él. Diga algo como: “¿Te gustaría ver a María ahora? Puedes decirle que esperas que se recupere pronto.” Los niños mayorcitos pueden aprender muchísimo si se les permite consolar a su amigo después de que le ha mordido. El niño que ha mordido puede que quiera ver la herida. No hay nada malo en que lo haga si el niño que ha sido mordido está de acuerdo. No obstante, no fuerce a ninguno de los dos niños a tener esta interacción, a no ser que los dos cooperen de buena gana.
• Refuerce la regla de que no se debe hacer daño a la gente. Ayude a ambos entender que su trabajo es mantener a todo el mundo seguro. Diga: “Sé que estás enojado, pero no puedo dejarte que muerdas a los niños”
• Cuando el ambiente esté de nuevo calmado, recuerde a los niños qué es lo que pueden hacer para ser asertivos, como decir “¡No! ¡Eso es mío!” o “¡Vete de aquí!” o si todavía no hablan bien, enséñeles a gruñir como un tigre’ para que puedan expresarse. El objetivo es enseñar asertividad y habilidades comunicativas a los dos, el niño que muerde y el niño que ha sido mordido.

¿Qué Se Puede Hacer?
El problema de las mordidas no es algo que se tenga que soportar hasta que los niños crezcan o “aprendan mejor”. Hay muchas medidas que se pueden tomar para prevenir y resolver el problema.
 Ponga límites. Para prevenir el problema de las mordeduras, los padres y educadores deben de marcar los límites antes de que los niños se reúnan para jugar. Las reglas deben ser simples, como tomar turnos y compartir. Los padres y educadores deben esforzarse por que estas reglas se cumplan.
 Elogie. Los padres y educadores deben felicitar a los niños por comportarse bien. Los elogios sirven como premio a la buena conducta. También en preciso dar reconocimiento y premios a los niños que se portan bien en lugar de a los niños que se portan mal.
 Supervise de cerca el juego. Los padres y educadores deben poner atención a lo que sucede en el juego de los niños. Ellos deben de intervenir antes de que el juego esté fuera de control. Organizando los períodos para jugar puede disminuir las circunstancias que causan las mordeduras.
 Ponga atención a lo que enseña. Los padres y educadores que utilizan los gritos u otro tipo de conducta agresiva como método de disciplina, corren el riesgo de enseñarle a los niños que la conducta agresiva es aceptable en ciertas ocasiones, especialmente para resolver problemas. Los adultos que golpean, gritan y/o arrojan cosas cuando están disgustados enseñan a sus hijos a ser agresivos cuando están enojados.
Que NO Hacer
 El problema de morder NO deber ser ignorado, con la esperanza de que pronto desaparezca. En muchos casos, este problema no desaparece. No importa en qué medida de frustración se sientan los padres tratando de eliminar esta conducta, pero mordiendo a los niños para enseñarles que duele, NUNCA es recomendado. Si esto enseña algo a los niños es que los adultos también lastiman. En muchos casos, los niños muy pequeños no pueden relacionar el dolor que ellos sienten cuando los muerden, y el dolor que ellos causan cuando han mordido a alguien.
Recuerde
En la mayoría de los casos los niños que muerden lo dejan de hacer conforme mejora su habilidad de hablar. Conforme el lenguaje mejora, los niños pueden usar palabras para expresar su frustración y coraje. Esto ocurre en torno a los 3 años de edad. Cuando los padres se enfrentan al problema de los mordiscos con firmeza y consistencia, la mayoría de los niños entienden lo que se les dice y rápido dejan de morder.
Finalmente, una mordedura que corta la piel puede causar infección. Si sangra, es importante lavar la herida con jabón y agua, y luego aplicar una vendita estéril, y asegurarla con esparadrapo. El doctor debería examinar la herida lo más pronto posible.
Aunque morder no es “anormal” en el sentido de que uno de cada diez niños pequeños y niños de dos años lo hace, es un comportamiento preocupante y potencialmente dañino que los padres y educadores deben desanimar desde el primer episodio. Si un niño muerde, mantenga la calma y piense en lo que el niño experimenta justo antes del incidente. Entender por qué muerden los niños pequeños puede ayudar a impedir este comportamiento agresivo y les enseñan maneras positivas de lidiar con sus sentimientos.
Intervención
Identifique a qué horas ocurren las mordidas. Los padres y educadores deberían de observar la hora y las circunstancias en las cuales los niños recurren a morder. Los adultos pueden usar esta información para corregir o evitar estas situaciones. Por ejemplo, si los niños muerden cada vez que juegan en un grupo muy numeroso, se deben tomar medidas para separar a los niños durante el juego. Si la conducta relacionada con las mordidas es persistente, se deben evitar las situaciones que causan este comportamiento. Puede ser necesario que los padres o educadores simplifiquen la hora del juego, reducir el número de niños en el grupo, o acortar la duración de los juegos.
Utilice tiempos de descanso breves. Los padres y educadores pueden utilizar reprimendas breves, como “No muerdas. Las mordidas duelen. Ve a descansar a tu cuarto por dos minutos.” Y luego darle al niño un tiempo de descanso. A los niños que muerden y se les da un tiempo de descanso, se les debe permitir que regresen al grupo, una vez que estén calmados y bajo control. Los padres y educadores deben ofrecer a los niños atención positiva, haciéndoles saber que hay buenas y malas maneras de comunicarse y de ser reconocidos.
Ofrezca alternativas. Los padres y educadores deberían mostrar a los niños lo que pueden hacer en lugar de morder. Por ejemplo, “En lugar de morder cuando tú te enojas, ¿porqué no te retiras del grupo?”. O “En lugar de morder cuando te enfadas, pídele ayuda a la Educadora.” En seguida se les pide a los niños que repitan las alternativas.
Concentre su atención en el niño que ha sido víctima. Padres y educadores podrían dar juguetes y atención al niño que ha sido mordido. Si los niños muerden para atraer atención de los adultos, aprenderán muy pronto que hay mejores maneras de atraer atención. Si, por ejemplo, un niño muerde a otro durante una pelea por un juguete, el juguete debe de dársele al niño que ha sido mordido. Esto enseñará a niños que muerden, que morder no obtiene buenos resultados.
 Pida ayuda profesional si el problema persiste. Si morder se convierte en un problema continuo, aun cuando se ha tratado de intervenir, puede ser necesario buscar ayuda profesional, para encontrar las causas del problema y eliminar esta conducta.

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Meningitis

Prevención y Síntomas

A todos los apoderados de Sala Cuna y Jardín Infantil Venadito, les contamos que aun no nos han indicado cual será nuestra fecha de vacunación a los niños que asisten tanto a Sala Cuna como jardín, es por ello que los invitamos a revisar el siguiente enlace del Ministerio de salud, donde explicativamente indican cual o cuales son los síntomas de la enfermedad y como prevenirla, para nosotros la salud de nuestros niños es lo primero y por ello es contamos como siempre con las medidas de higiene necesarias para prevenir esta y otras enfermedades dentro de nuestras dependencias pero es tarea de todos cuidar a nuestros niños también en casa y es recomendable también no exponerlos innecesariamente a lugares con congestión de personas como malls medios de transporte en hora peak, etc.

Aquí el enlace el Ministerio de Salud, fuente oficial.

http://www.redsalud.gov.cl/temas_salud/meningitis3.html

 

 

 

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